Jesús enseñó a los discípulos a matizar las distintas maneras en que estaba presente o ausente la semilla del Evangelio en una persona según las circunstancias del contexto. El Señor nos aportó un esquema que ayuda mucho a vernos interiormente en una multitud de aspectos.
Epígrafes de contenidos🔗
¿Sabes que los Evangelios contienen un DAFO? Pues sí, un DAFO espiritual. Y te estarás preguntando ¿Qué es un DAFO? DAFO es el acrónimo de estos cuatro elementos: “Debilidades, Amenazas, Fortalezas/Fecundidad, Oportunidades”.
En el mundo corporativo un DAFO es una matriz que se usa para realizar un análisis desde cuatro perspectivas. Es decir, se pide a la persona que analice una organización o una situación desde cuatro claves de análisis, normalmente buscando la viabilidad de un proyecto, una línea de negocio o un mercado.
Una matriz es un esquema que nos ayuda a simplificar una realidad. Al descomponerla en unas pocas partes diversas nos ayuda a situarnos y a poder abordarla desde claves concretas.
El DAFO de los evangelios🔗
Pues bien, los evangelios contienen un DAFO espiritual y es asombroso poder percibir en esto también su plena actualidad dos mil años después.
Así es, los tres evangelios sinópticos narran cómo Jesús se vale de una imagen de cuatro tipos de terreno para que los discípulos puedan valorar el modo en el que la Palabra de Dios (el Reino de Dios) se encuentra en ellos. Para ello se vale de la parábola del sembrador.
Dice que la versión de Marcos (Mc 4, 3-8): «En su enseñanza les decía: “Oíd esto: Un sembrador salió a sembrar. Y, al sembrar, una parte de la semilla cayó en el camino, y llegaron las aves y se la comieron. Otra parte cayó entre las piedras, donde no había mucha tierra; aquella semilla brotó pronto, porque la tierra no era profunda; pero el sol, al salir, la quemó, y como no tenía raíz, se secó. Otra parte cayó entre espinos, y los espinos crecieron y la ahogaron, de modo que la semilla no produjo grano. Pero otra parte cayó en buena tierra, y creció y dio una buena cosecha: unas espigas dieron treinta granos por semilla, otras dieron sesenta granos y otras cien”».
Después de la parábola, como algunos de los oyentes de Jesús no la habían entendido bien, el Señor explica su simbología para que puedan aplicarla a su realidad personal:
Y añadió: «¿No entendéis esta parábola? ¿Pues cómo vais a conocer todas las demás? El sembrador siembra la palabra. Hay unos que están al borde del camino donde se siembra la palabra; pero en cuanto la escuchan, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos. Hay otros que reciben la semilla como terreno pedregoso; son los que al escuchar la palabra enseguida la acogen con alegría, pero no tienen raíces, son inconstantes, y cuando viene una dificultad o persecución por la palabra, enseguida sucumben. otros que reciben la semilla entre abrojos; estos son los que escuchan la palabra, pero los afanes de la vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás los invaden, ahogan la palabra, y se queda estéril. Los otros son los que reciben la semilla en tierra buena; escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha del treinta o del sesenta o del ciento por uno».
Matriz de DAFO de la parábola🔗
Como decíamos, en esta cita del evangelio hay toda una matriz de comprensión. Efectivamente, si descomponemos un poco el texto, quedaría así:
| D.A.F.O. (Debilidades, Amenazas, Fecundidad, Oportunidades) | ||||
| Insumo | Parábola | Explicación de Jesús | Comprensión | Interpelaciones |
| Amenazas | Una parte de la semilla cayó en el camino, y llegaron las aves y se la comieron (Amenazas) | 15Hay unos que están al borde del camino donde se siembra la palabra; pero en cuanto la escuchan, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos. | Hay factores externos que directamente impiden que la Palabra de Dios pueda siquiera sembrarse y eche raíz | ¿Qué cosas ajenas o externas a tu misión impiden su desarrollo? |
| Debilidades | Otra parte cayó entre las piedras, donde no había mucha tierra; aquella semilla brotó pronto, porque la tierra no era profunda; pero el sol, al salir, la quemó, y como no tenía raíz, se secó (Debilidades) | Hay otros que reciben la semilla como terreno pedregoso; son los que al escuchar la palabra enseguida la acogen con alegría, pero no tienen raíces, son inconstantes, y cuando viene una dificultad o persecución por la palabra, enseguida sucumben. | Hay condiciones personales que permiten un mínimo de acogida de la Palabra de Dios, pero no son suficientes para que eche raíces, de modo que no puede progresar y crecer. | ¿Qué cosas de tu misión, internas o externas, tuyas o ajenas, son frágiles y lo dificultan? ¿En qué cosas tienes poca raíz? |
| Oportunidades | Otra parte cayó entre espinos, y los espinos crecieron (al mismo tiempo matiza Lucas) y la ahogaron, de modo que la semilla no produjo grano | Hay otros que reciben la semilla entre abrojos; estos son los que escuchan la palabra, pero los afanes de la vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás los invaden, ahogan la palabra, y se queda estéril. | Hay una parte de nuestra realidad en la que la Palabra de Dios sí crece, pero no con el vigor necesario para afrontar los desafíos. Vemos aquí una oportunidad para seguir creciendo. | Hay condiciones en tu realidad que han crecido, pero aún no están maduras y los desafíos las ponen a prueba. Aún son una oportunidad de crecimiento desaprovechadas |
| Fecundidad | Pero otra parte cayó en buena tierra, y creció y dio una buena cosecha: unas espigas dieron treinta granos por semilla, otras dieron sesenta granos y otras cien (Fecundidad) | Los otros son los que reciben la semilla en tierra buena; escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha del treinta o del sesenta o del ciento por uno» | Hay una parte de nuestra realidad que está tan alineada con la Palabra de Dios que produce la fecundidad a la que está llamada | ¿Qué cosas se han mostrado firmes, acertadas, positivas y consolidan el fruto? ¿Qué aspectos están funcionado y merece la pena mantener? ¿Qué fortalezas y virtudes debes promover? |
Al abordar la realidad desde pocas claves, pero al mismo tiempo más de una, podemos obtener una perspectiva más completa y ajustada a su verdadera realidad, al tiempo que permite ver matices que una lectura apresurada o reduccionista podría impedir.
Aquí, como podemos ver, Jesús crea una matriz de comprensión para que una persona pueda analizar las distintas formas de presencia del Reino de Dios en ella, de modo que pueda tratar sus diversos aspectos de manera separada y trabajarlos individualmente. Esto previene de hacer una lectura simplista o maniquea de la realidad y ayuda a no caer en la tentación de tratar todo por igual o bajo un único prisma (por ejemplo, una lectura únicamente triunfalista; una lectura únicamente culpabilizadora; una lectura únicamente acomodaticia; una lectura únicamente victimista, etc.).
Jesús, por tanto, no quiere una lectura incompleta de la realidad y plantea estas claves de comprensión que tanto pueden ayudar. De hecho, si nos fijamos, cuando tenemos un problema, a menudo, lo primero es nuestra es descomponerlo en partes más pequeñas que nos vayan ayudando a tener una visión más accesible e integral.
Aquí sucede lo mismo, Jesús enseña a sus oyentes sobre la dinámica del Reino de Dios y cómo las condiciones para su receptividad favorecen o condicionan su verdadera realización. De este modo, no cae en una lectura polarizadora: todo el mundo tiene, en mayor o menor medida, zonas de su ser y su realidad que responden a cada uno de esos cuatro terrenos que simbolizan la receptividad, ya que la bienaventuranza total solo se alcanza en la otra vida. Hasta entonces, disponemos de esta herramienta tan útil con la que poder trabajar de forma recurrente y con situaciones de muy diverso tipo.
Y lo que es más importante, nos permite entrar de manera incisiva en la realidad que nos pongamos delante: ya sea la nuestra propia; una misión pastoral; una circunstancia familiar, laboral o de cualquier otro tipo.
Si lo lleváramos al terreno profesional, no sería lo mismo lo mismo afirmar “soy un desastre en el trabajo” que decir “esta parte se me da muy bien (escuchar al cliente); este aspecto es claramente una carencia que debo cubrir (soy desordenado); en esta otra cuestión tengo posibilidades, pero no acabo de culminarlo (formación); esto otro no va a ningún lado (no trabajo en equipo)”.
El DAFO te ayuda a conocer mejor tu realidad🔗
Si te fijas, la parábola nos habla de la tierra como símbolo. Apela a hacer un acto de humildad, es decir, a entrar en nuestra realidad o, lo que es lo mismo, en nuestro humus (tierra). Viendo las distintas maneras en que se manifiesta la realidad personal a través de los distintos terrenos y sus dinámicas posteriores (receptividades), ya tenemos listo el material desde el que trabajar junto con Dios, para trabajarlo y dejarle a Él que moldee nuestro barro en lo que exceda de nuestras posibilidades («lo mismo que está el barro en manos del alfarero, así estáis vosotros en mi mano, casa de Israel», dice en Jeremías 18,6).
Como decíamos, es un instrumento para tomar de manera recurrente. Ahora trata de hacer lo mismo por analogía con las múltiples situaciones que puedas estar viviendo: una misión pastoral o comunitaria; una relación conyugal o paterno filial; aspectos sobre el crecimiento personal, etc.
Esto te permite tener una fotografía mucho más valiosa para saber cómo y en qué trabajar con mayor concreción y no verte paralizado por una lectura precipitada y superficial.
Ejemplos de DAFO🔗
A continuación, te pongo algunos ejemplos de cómo podrías aplicarlo en oración delante del Señor:
| D.A.F.O. (Debilidades, Amenazas, Fecundidad, Ofuscación) | ||||
| Insumo | Compromiso de catequesis | Crecimiento personal específico (Autoestima) | Oración | Relación interpersonal |
| Amenazas | La hora de la catequesis es inadecuada y los destinatarios no pueden acudir, aunque quieran | No me presto atención y no tengo en cuenta mis necesidades | Pienso que rezar de manera fija quince minutos al día es poco y, al final, acabo no rezando nunca | Siempre quiero llevarme la razón y no busco la verdad |
| Debilidades | Se ha hablado de cuestiones que tenían un gran impacto, pero no hemos hecho acompañamiento y seguimiento posterior | Cuando me felicitan, reconozco eso que otros reconocen en mí, pero, en seguida, le quito mérito y me desvalorizo | Cuando rezo me cuesta mantener la atención, aunque hay cosas que me han llamado la atención al orar | Vivir de manera frívola me impide tener amistades fiables |
| Oportunidades | Los temas son correctos, pero la manera de presentarlos podría afinarse para que susciten más atractivo | He comenzado a poner límites, pero aún me cuesta decir que no en algunas situaciones | Estoy orando con frecuencia, pero aún no he hecho de ello un hábito fijo del todo y no acabo de hacer de mi relación con Dios lo primero | Soy alguien muy sociable, pero echo en falta mayor reciprocidad, bien porque podría dar más, bien porque me cuesta recibir |
| Fecundidad | Los testimonios personales realmente sirvieron de mucho y la gente conectó con ellos. Debemos mantenerlos y podemos integrarlos en más contenidos | Me doy cuenta de que tengo algo valioso que ofrecer a los demás en varios dones que he identificado y los voy a seguir promoviendo | La lectura espiritual sobre la oración me ha dado mucha luz espiritual. A partir de ahora, las voy a llevar a la oración después | Estoy atento a las necesidades y anhelos de las personas que conozco y suelo tener detalles con ellas |
A partir de aquí, ya disponemos de material concreto con el que trabajarnos la realidad que hemos puesto delante para que Dios la moldee con nuestra colaboración.
Te invito a copiar esta tabla y añadas una o varias columnas en las que añadas materias que quieras contemplar con detenimiento. Los ejemplos te servirán de orientación, el resto lo ponéis el Alfarero y tú.
Recurre a este cuadrante de manera frecuente. Notarás cómo te ayuda a ver la realidad de manera más amplia y, en muchas ocasiones, a no ser duro contigo mismo.
