¿Por qué tenemos que evangelizar? Razones para el apostolado

¿Por qué evangelizar? ¿Cuál es el motivo de la evangelización? ¿Qué razones pueden motivarnos a evangelizar? En todo discipulado catolico es importante tomar conciencia de las razones que fundamentan el apostolado, pues son la raíz de una motivación profunda.

Si quieres profundizar en los motivos esenciales que mueven al creyente, te invitamos a explorar más artículos para aprender a evangelizar.

De manera sencilla, podríamos decir que evangelizamos por amor. Según el destinatario de esta acción amorosa, encontraríamos tres categorías distintas de razones por las que evangelizamos: a) por amor a Dios; b) por amor a nosotros mismos; c) por amor al prójimo. Veámoslo:

a) Evangelizamos por amor a Dios porque Él desea que todos se salven y ha querido que colaboremos en su obra salvadora, de modo que hacemos nuestro su deseo de alimentar a otros con su palabra redentora.

b) Evangelizamos por amor a nosotros mismos. En este aspecto, contemplamos las razones por las que evangelizar nos hace un bien. A su vez, podríamos  apreciar cómo esta razón se proyecta en estas otras porque:

Nos viene de serie por el bautismo: por el bautismo somos llamados a participar en el oficio evangelizador de Jesús, dando continuidad a su obra como su Cuerpo Místico.

Nos encontramos con Jesús: salir al encuentro de los demás para anunciarles a Jesús provoca que sea Jesús mismo quien nos salga al encuentro. Él nos envía y nos da las indicaciones sobre cómo desarrollar la misión.

Al evangelizar somos evangelizados: la dinámica de la evangelización pone al descubierto nuestras propias carencias, de modo que el apostolado se convierte en una oportunidad enorme para crecer en la fe y un vehículo privilegiado para ello por todo lo que activa en nuestro interior.

Jesús se pone de tu parte: Jesús nos prometió ponerse de nuestro lado delante de su Padre si nosotros hacíamos lo mismo poniéndonos de su parte. Esto implica dar testimonio de Él a pesar de los desafíos que implique.

Es un medio de santificación: evangelizar lleva aparejados una serie de bienes espirituales para la propia persona que anuncia a Dios cuyo gran valor merece la pena conocer para crecer en santidad.

Es un deber insoslayable de los padres: Dios cuenta con nosotros para procrear a su prole, pero también para recrearla a través del bautismo y su desarrollo posterior en el que los padres tienen un papel esencial e insustituible.

c) Evangelizamos por amor al prójimo: no hay mayor regalo que facilitar a otro ser humano la relación con Dios y su crecimiento en Él. Por mucho que queramos amar con actos concretos, nunca habrá mayor regalo que darles al mismo Dios, don en sus dones espléndido.

Merece la pena profundizar en cada razón porque ello nos motivará a hacer apostolado; nos sostendrá cuando encontremos resistencias y nos dinamizará en toda nuestra relación con el Señor.