Hoy celebramos Todos los Santos. Es la fiesta de los Hijos de Dios y, en tal sentido, de la Gloria de Dios. Pues la Gloria extrínseca de Dios se plasma en los bautizados que acogieron continuamente su Gracia y se vaciaron para llenarse, ya en vida, de la presencia de la Trinidad.
Tiene categoría de solemnidad. A la altura de otras fiestas muy importantes del año. Antaño, el domingo anterior a Todos los Santos era la festividad de Cristo Rey significando que los santos son los frutos de su Reino. Es decir, de los que se dejaron reinar.
Contemplar el testimonio de los santos nos inspira y guía en nuestras metas como discípulos de nuestro tiempo. Vidas Santas. Como tú y como yo ¿Por qué no tú?
“Me dije: Dios no me puede inspirar deseos irrealizables. Así pues, a pesar de mi pequeñez, puedo aspirar a la santidad. Es imposible que tenga deseos que Tú, mi Dios, no quieras realizar” Aquí Santa Teresita de Lisiuexu no hizo más que expresar el Evangelio: … Jesús les replicó: «¿No está escrito en vuestra ley: “Yo os digo: sois dioses”? Si la Escritura llama dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios, y no puede fallar la Escritura… (Juan 10, 34-35).
La tarea no es titánica, es divina, por eso la tiene que hacer el mismo Dios. Está tan al alcance como desearlo.
La Gran Noticia de la Buena Noticia es que Dios nos da sus dones y de sí mismo para la realización de su propia promesa ¡Dios está totalmente implicado en el proceso!
En la eucaristía Él se hace pan y vino para alimentarnos consigo mismo. Santos por participación en su divinidad ¡Aprovecha hoy cuando comulgues y pide esto. Recuerda a Dios su promesa!
Ahora tú, con Él.
Él lo hará porque Él realiza lo que promete (El que os llama es fiel, y él lo realizará. San Pablo a los Tesalonicenses 5, 16-24)
